
Básicamente, hay que dejar entrar el aliento, dejarlo salir y esperar hasta que vuelva otra vez por sí mismo.
Suena fácil, pero a veces no hacer nada es lo que más nos cuesta.
Por tanto, es necesario tener información y práctica para llegar a conocer nuestro propio aliento.
Hay dos maneras de trabajar el Aliento Experimentable: en grupo o en tratamiento individual.
En una clase de grupo, el profesor o profesora explica y muestra una serie de propuestas para que las personas que quieran participen y practiquen. Sólo se requiere llevar ropa cómoda y holgada y unos calcetines gruesos.
En el tratamiento individual, la persona que lo va a recibir se tumba, vestida sin zapatos, en una camilla y la otra persona trabaja con sus manos sobre su cuerpo, de manera suave. Nunca se causa dolor.